
A inicios de año me encontré a un viejo amigo, estudiamos juntos la primaria, la secundaria y hasta la prepa (no sé como lo pude soportar tanto tiempo jejejeje), pero noté algo extraño en él, estaba muy triste, me comentó que su hija de apenas 10 años (si mi mente de teflón no me falla) estaba muy mal, tenía leucemia (no recuerdo que clasificación exactamente), entonces tenían ya un buen ratito que él y su esposa estaban dando vueltas para que su hija sanara.
Por lo que él me comentó, estubo internada en Comalcalco, en Villahermosa a tal grado que se la llevaron al hospital Picacho de la ciudad de México, todo parecía alentador, estaba respondiendo a las quimioterapias, imáginense, tan pequeña y ya con quimioterapia. No tengo palabras para describir la situación de mi amigo y mucho menos me imaginaba por todo lo que estaban pasando, pero lo que si sé es que a ese matrimonio los admiro mucho porque a pesar de ser jóvenes y solo tener esa nena mostraban una fortaleza y una fe que contagiaba.
Despues de platicar largamente de la situación de la nena, le dije que no dudara en pedir mi ayuda si era necesario (y quién iba a pensar que me tomaría la palabra en ese momento jejeje) y me comentaba que necesitaba gente para donar sangre y plaquetas y le dije que sí.
Llegó el momento de las pruebas en el laboratorio y no fuí aptó para donar plaquetas ni sangre, ya que tanto que mis plaquetas como mi emoglobina estaban por debajo del nivel, el motivo, es que en un mes doné un litro de sangre para una señora que quice mucho y que ahora sé que está con Dios gozando de su Gloria.
Bueno, me comuniqué con ellos y le comenté lo que sucedió y pues ni modo no se podía hacer nada al respecto. Pero, no me dí por vencido, sabía que tarde o temprano me iba a hablar para donar, así que cambié mi hábito alimenticio, empecé a consumir mucho hierro, y hace dos semanas sucedió… se dió el llamado.
Cuando me llamó pidiéndome el apoyo para donar plaquetas, le pregunté por su nena, y me dijo que ya estaba en fase terminal, no tenía palabras, me aguanté las ganas de llorar, por el hecho de escuchar como mi amigo se le quebraba la voz y me dijo “compadre, pos así es esto, hemos hecho hasta lo imposible para salvarla y pos ahora está en casa y estamos dándole la mejor calidad de vida posible”. Sopas! yo quejandome de mi crisis existencial y hay otras personas que luchan día a día por vivir un día más, le dije una vez más a mi amigo: cuenta conmigo.
Al día siguiente fuí a hacerme los análisis y por fin! fuí apto para donar saliendo muy bien en todo y sorprendido el médico por la cantidad de plaquetas y emoglobina que tenía, entonces al día siguiente de los análisis fuí a donar las plaquetas. Es algo pesado, es 1:30 horas estar pegado a un equipo, bombeando la sangre, en mi caso me bombearon 4.24 litros, para sacar el plasma y plaquetas necesario, no les voy a mentir, los últimos 10 minutos fueron los que más sufrí, el brazo se me estaba acalambrando y la vena sentía que se me reventaba, me dió ataque de ansiedad, pero, pensaba que esto realmente valía la pena… No lo hacía por compromiso, lo hacia por amor a esa nena.
Cuando le comenté mi experiencias a ciertas personas, yo lo comentaba como algo divertido (creo que soy mazoquista jejejeje) y le comentaba a estas personas que si querían donar y mi sorpresa que de unas 8 que les comenté solo una aceptó, todos que por miedo a una bendita jeringa, POR EL AMOR DE DIOS!!!! que excusa tan más tonta, es una vida por salvar, la persona que aceptó tenía miedo, pero sin embargo aceptó, lo dominó y dijo que por ayudar lo que sea. Y por otra parte, hubieron dos mujeres que se ofrecieron para donar las plaquetas (es que si no lo comentaban me iban a matar jejejeje, pero, son mujeres muy valientes y las admiro mucho), y se los agradecí muchísimo, porque siendo mujeres fueron más valientes que los 7 hombres que no aceptaron.
El domingo pasado hablé para decirle a mi amigo que había conseguido otros donadores y para mi sorpresa me dijo, “ya no compadre, la nena falleció a la una de la mañana…” Se me escurrieron las lágrimas, y trataba que no se me notara la voz quebrada y le dije “No hay palabras para estas situaciones, pero lo que si te puedo decir es que los admiro por el impetud por salvar a tu nena y darle la mejor calidad de vida” y me dijo “Gracias compadre, amigos como tú en estos momentos tan fuertes Gracias a Dios hubieron muchos que de manera desinteresada me apoyaron con la donación, pero también hubieron otras que se quisieron hacer millonarios, pero creelo compadre, que no me canso de darle GRACIAS A DIOS por permitirme tener a mi nena estos años y creelo que mi esposa es fuerte y la admiro, el sonreírle a nuestra hija aunque por dentro se estaba partiendo…” y le decía que tenía toda la razón del mundo, le dí mis más sincero pésame y nos despedimos, no sin antes decirle “Compadre, para lo que se te ofrezca, solo basta una llamada para estar ahí”.
Despues de escuchar esa experiencia tan fuerte, pensé, que estaba olvidando qué hacer en la vida, sonreír aunque pareciera que la vida no me sonríe, dar Gracias a Dios de todo lo que tengo, disfrutar de todo lo que me da la vida. Pero aún existen personas que no disfrutan de todo lo que tenemos en esta vida, es increible que existan personas que por miedo no quieran ayudar, personas que quieran lucrar, me pregunto, dónde quedó el sentido de amor por la vida? muchas veces vívimos quejándonos de todo, mejor, por qué no hacemos algo?, en lugar de quejarnos, mejor busquemos la manera de ser felíz y regalarle una sonrisa a la vida.
Quién iba a creer que UN ANGEL QUE SE FUE me iba a hacer recordar lo bello de la vida.
Me quedo lo que sabiamente mi padre me regaló como una enseñanza “Siempre tiene que pasar algo para que la gente entienda, y muchas veces tiene que ver con muerte de las personas, mejor evitemos eso y seamos felices…”